Códigos QR, cuando lo feo es bello
A veces cuando presentamos FlareCard observamos como algunas personas reaccionan ante los códigos QR.
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Normalmente la discusión se centra en tres aspectos:
1. Los códigos QR son feos
Los códigos QR son feos. Esto es algo con lo que tenemos que vivir. Para superar esta realidad recomiendo asumirlo como una limitación en el diseño de tu tarjeta y estar preparado para un compromiso. La tarjeta de visita con el diseño más bello del mundo olvidada en un cajón, donde la gran mayoría de ellas terminan, tiene el mismo valor que una tarjeta pobremente diseñada. Además no hace falta poner el código QR en las dos caras, por lo tanto hay espacio de sobra para potenciar la marca y mantener un estilo. Siempre que la presencia de código QR se tenga en consideración durante el diseño, la fealdad de los códigos es irrelevante comparada con el potencial y las posibilidades que ofrecen, y es en estas donde reside la belleza de los códigos QR. Después de todo las tarjetas de visita no son obras de arte, al menos para nosotros son una herramienta de comunicación, y las tarjetas tradicionales no son especialmente efectivas en ese aspecto.
Al final de este artículo puedes encontrar algunos diseños atractivos.
2. Baja adopción del uso de los códigos QR
Aunque que el grado de adopción de uso es relevante para algunos casos, por ejemplo al considerar una campaña de marketing con códigos QR en una revista, no considero que sea tan relevante cuando se trata de un código QR en una tarjeta de visita. Porqué? Simplemente porque el código QR es sobre ti y está en tu tarjeta. Tu ofreces tu tarjeta personalmente, puedes sugerir que más tarde tu contacto escanee el código y mencionar que contiene datos interesantes. Si tu contacto termina siguiendo tu tarjeta (eso se puede hacer con FlareCard) tu tarjeta de papel puede ser tranquilamente olvidada en un cajón, tu contacto será informado cuando aspectos de tu tarjeta o perfil cambien.
No estás poniendo tu tarjeta en una revista esperando a ver la gente la escanea el QR. Has iniciado una relación con un contacto en persona. El grado de adopción es irrelevante a este nivel de interacción.
De cualquier forma puedes encontrar estadísticas sobre el grado de adopción abajo.
3. Uso malicioso de los códigos QR
El uso malicioso de los códigos QR ha aumentado al mismo tiempo que la popularidad de los mismo ha crecido. Pero en el caso de una tarjeta de visita creo que este hecho es poco importante. El código está en tu tarjeta, con tu nombre, teléfono y posiblemente dirección. A no ser que tu título diga “Hacker peligroso” tu contacto no va a pensar que algo malo vaya a ocurrir al escanear el código.
Conclusión
La belleza de los códigos QR reside en el potencial que tienen para comunicar y de la magia que realizan cuando son escaseados. Si el resultado es que muestran importante información sobre ti o tu empresa el usuario ya no está mirando un código QR, te está mirando a ti. Y lo mejor es que sabrás cuando eso ocurra.
Un par de enlaces (en inglés):